domingo, 31 de agosto de 2008

Viaje a Rusia II




Al llegar a San Petersburgo realizamos un recorrido turístico en autobús por la ciudad en la que vimos sus numerosos canales y ríos. Los palacios impresionantes que se construyeron en la época de los zares y las numerosas estatuas e iglesias que habitan en sus calles.
Por la tarde el recorrido fue en barco, por sus numerosos canales y me pareció desde las aguas la ciudad más bella que jamás he visitado. Aparte de que nunca había recorrido una ciudad de esa forma. Pasamos los puentes por debajo, vimos la estatua más pequeña de San Petersburgo que es un pájaro, que se encuentra al nivel de las aguas de los canales en un lado y está cerca del Palacio de Verano del Zar Nicolás II, si mal no recuerdo. El castillo que defendía la ciudad de los ataques y en la cual las gentes se resguardaban mientras duraba la batalla. Puentes y más puentes. Un barco de la II Guerra Mundial.
Por la noche nos dimos cuenta de lo cierto que son las noches blancas. Eran las once y media hora local y el cielo se veia aun con un poco de luz.
Aquí viene lo grande. Un palacio situado a unos quince kilómetros de San Petersburgo, el cual, la comparación con Versalles (París), no es casual. Salones grandiosos, fuentes doradas, en vez del típico álbum de fotos ahí los zares tenían un salón con espejos en cuyas paredes se vislumbran los retratos de toda la familia. En el jardín externo las fuentes llegan hasta el mismísimo mar donde se funden con sus aguas salinas. Uno de los palacios más hermosos que he podido ver.
Como no hay palabras para describirlo aquí os dejo unas foticos en las que podeis ver el porque prefiero San Petersburgo a Moscú.
Al día siguiente dimos una vuelta por la ciudad y entramos en varias iglesias ortodoxas. Pasamos por los canales y cruzamos los numerosos puentes.
El Ermitage. Es quizás el museo más famoso de Rusia y uno de los más famosos del mundo por sus cuadros, esculturas, salas. Tienen de todo y también bastante bien cuidado. Así que si vais por esos mundos os aconsejo que os acerquéis con tiempo porque es bastante grande. Con esto he terminado y ahora no se si estoy viendo oro, blanco o negro.

La Sombra de la Luz (Tercera parte)


Su voz resuena con fuerza en la sala haciendo callar al mismo silencio. -Todos los caminos no llevan a la gloria. –dijo mientras se sentó y encendía un Lord Word.
-Uno de ustedes no debería estar aquí- La afirmación cogió por sorpresa a todos, más aún a mi que no se que hacía sentado en un rincón de la sala. Todas las miradas se dirigieron donde me encontraba.
- El será el que se encargue de averiguar quien es el confidente. Y si hay algún problema ya saben donde pueden terminar durmiendo…- Silencio absoluto. El se levantó y salió de la sala tal como había entrado. No había estado ni dos minutos, pero dejó a todos temblando. Fueron saliendo y me quede solo sin saber que hacer ni a donde ir. Las luces se apagaron. Pasaron veinte minutos cuando la voz de una chica surgió de la puerta entreabierta de la sala. –Vente, mi abuelo quiere hablar con usted-. Unos ojos verdes oliva se clavaron en mí. Hipnotizado seguí su camino escaleras arriba. El móvil sonó, un mensaje me había llegado. Era de la chica con la que estaba. ¿Donde estas? No me acordaba que habíamos quedado a las 12 en un centro comercial. Le envié un sms. No puedo ir. Ya te contaré. Besos. Le envié el mensaje mientras entrábamos en una sala decorada con espejos dorados y estatuas romanas. El suelo era de malaquita. En el centro de la sala se podía ver una gran mesa rectangular de cristal con un escarabajo plateado y gordo en el centro. Desde uno de los ventanales pude ver el jardín de la estancia. Un palacio del siglo XVII con fuentes de agua impresionantes e iguales medidas de seguridad. Un hombre de rasgos fuertes y de baja estatura salió con velocidad hacía uno de los coches situados en el aparcamiento más cercano a la puerta principal. La lluvia seguia callendo con furia desmedida. Uno de los guardias le dio el alto. Un perro comenzó a ladrar. Una puerta se abrió.

domingo, 17 de agosto de 2008



El verano está llegando a su fin. Ya solo queda por ir un par de veces a la piscina, un par de fiestas de verano y en otro par de semanas llegará septiembre. Es como un lunes, sabes que tiene que llegar, que después del fin de semana tiene que llegar ese día, ese lunes, o ese mes después de unas vacaciones de verano. Septiembre. Fastidia porque parece que nunca quiere irse y llega antes de tiempo. Es más creo y con perdón que es un poco cabrón. Tiene solo 30 días y parece que tiene 40. Se hace eterno porque sabe que luego vienen las fiestas del Pilar y que ahí es otra semanita de fiesta. Vale, no es como el verano pero ni falta que hace. Los días se vuelven oscuros. Ya no anochece a las 9. El sol se derrumba sobre las 8. Los días de frio se van notando más y ya hay que empezar a cambiar el vestuario. El bañador al armario y la ropa de más abrigo más a mano. También es bien cierto que si fuera siempre verano estaríamos deseando descubrir el invierno. Pero vamos que a mi si durase la mitad de tiempo septiembre no me importaría, justo para las fiestas de Delicias y ya. Un saludo.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Viaje a Rusia I


El viaje a Rusia fue fascinante. Es como un mundo en el que no existe lo gris, solo hay dos caminos, el blanco o el negro. Cuando llegué a Moscú después de 4 horas de viaje en avión aterrizamos en uno de los cuatro aeropuertos que tiene esta mega capital de más de 17 millones de personas según estimaciones de la guía, ya que el ultimo censo era de hace unos cuantos años y daba que vivían 15 millones de personas sin contar con los ilegales.
En cuanto recogimos las maletas una chica morena tenía un cartel con el nombre de la empresa mayorista con la que íbamos. Cinco personas fuimos con ella y nos llevaron al hotel en una furgoneta. Bueno, los carnes ahí los vendes en el bingo, frenazos, acelerones bruscos, izquierda, derecha, ahora me voy 3 carriles a la izquierda, es como en una persecución pero en la que siempre ponen los intermitentes. Por fin llegamos al hotel y en cuanto entramos a la derecha se encontraba un guarda de seguridad de los cuales luego veríamos por todos los sitios y sobre todo en las tiendas. Había también un arco detector de metales por el que pasamos, aunque no nos dijeron nada cuando pito alguna vez. En el centro de Hall se asombra uno al ver un reloj de madera alto que cuando llega el cambio de hora salen unos muñecos que dan vueltas y se escucha una música muy pegadiza. A los lados del reloj hay sillones y luego un pasillo central rodeando todo. En los extremos bares en los que los cafés son prohibitivos. Los ascensores están enfrente del reloj a la izquierda de la entrada al hotel, en el lugar que deberían ocupar ocupar los sillones y la recepción se encuentra justo a la izquierda donde debería haber un restaurante que falta. Enfrente de los ascensores y mirando al reloj q se encuentra en el centro del Hall hay un pasillo que nos conduce a las tiendas y supermercados, la piscina estilo acuapark y a un patio interior con bancos y jardín. En el primer piso hay habitaciones pero también hay restaurantes y una sala con Internet. En cuanto te dan la habitación con la tarjeta debes de llevarla siempre encima ya que sin ella no puedes ni tan siquiera bajar en ascensor.
Ese mismo día tuvimos libre ya que había gente que llegaba de noche o incluso a la mañana siguiente con lo que la guía no tenia tiempo para todos hasta que no estuviéramos todos juntos. Nos dio unos mapas y nos dijo la parada del metro más cercana. Salimos a la aventura y fuimos andando hasta la Plaza Roja. Estuvimos viendo la parte de fuera con las fuentes y luego volvimos al hotel. Tardamos más de 3 horas entre la ida y la vuelta. Al día siguiente nos llevaron a ver el metro de Moscú. Una obra de arte y no exagero. Cada estación era completamente distinta. En una abundaban las estatuas, en otra los mosaicos y en otra las vidrieras con lámparas estilo arañas de palacio.
Por la tarde tuvimos libre y nos fuimos por el otro lado de la avenida que va del hotel a la Plaza Roja en la cual abundaban los casinos y en la que me hice amigo de un Lamborghini blanco. Las tiendas con móviles con diamantes incrustados o los concesionarios de la marca Roye- rose o como se diga tambien se que existen. (yo soy de los que pensaba que eso se compraba hablando directamente con el presidente y que no existían tiendas).
Para que no pensaramos que era todo lujo nos llevaron a ver un pueblo a 70 km de Moscú en la que la gente vivía sin tanto lujo. Eran todo iglesias Ortodoxas. Una especie de Vaticano pero en pequeño y en pobre.
Al día siguiente fuimos a ver el Kremlin. No vi al presidente. Pero vi como vivían por entonces los Zares y tal y bueno, que os voy a contar que no sepan ustedes. Pues como aquí en Europa. Más tarde en San Petersburgo me reafirme en mis pensamientos.
Como tenias excursiones opcionales yo cogí la del circo. Espectacular. Ahí en vez de ir al cine van al circo. Los asientos comodísimos. Adrenalina. Riesgo de caída al vacío. Que los leones no hacen ni caso. Que se resbala uno en la cuerda. Luces de láser. Caballos. Leones marinos. Una pista central intercambiable. Os lo recomiendo si vais.
El viaje a San Petersburgo lo realizamos en tren. Fuimos de noche y dormimos ahí. Los camarotes aunque eran de cuatro personas cogimos un billete más y así no se nos ponía ningún extraño. Continuare en unos días.

Expo Cumpleaños




El sábado 26 de julio no fue un día más, fue el primer día en que visité la Expo de Zaragoza en la noche. Fue también el cumpleaños de una gran amiga que omitiendo sus locuras transitorias con efectos devastadores en su rodilla de sonrisa fácil, es una buena persona. Vale. Lo admito. Es más que eso, pero no quiero que ustedes piensen que me han pagado para que hable bien de esta chica cuya máxima ilusión y sueño imposible sería poder viajar en el tiempo para observar in situ como construían las grandes esfinges del Nilo. Que voy a poder decir de ella, si es para mi una de las personas más importantes que he conocido con eso creo que lo digo todo.
Unos días antes de su cumpleaños no sabía que es lo que podía hacer para celebrarlo y que no fuera lo típico de ir a casa de alguien a cenar y tomar unas copas o en un bar de una zona de ocio de la ciudad, así fue como surgió la idea de ir a la Expo. He de decir que fue un cumpleaños diferente y que lo pasamos muy bien todos los que fuimos, vi por primera vez la torre del agua de cerca o los pabellones aunque estuvieran cerrados. Observé como Josemi se contagiaba de la locura de las bailarinas de los pasacalles, (lo de cris es normal ver video adjunto). Vimos el Iceberg y estuvimos cantando en el concierto y pasando un rato en grande. Fue un cumpleaños diferente, mucho mejor que cualquier otro ya que en la distinción está lo bueno y en este caso fue totalmente diferente.

Gracias por todos estos años de amistad y muchas felicidades!!