miércoles, 13 de agosto de 2008

Viaje a Rusia I


El viaje a Rusia fue fascinante. Es como un mundo en el que no existe lo gris, solo hay dos caminos, el blanco o el negro. Cuando llegué a Moscú después de 4 horas de viaje en avión aterrizamos en uno de los cuatro aeropuertos que tiene esta mega capital de más de 17 millones de personas según estimaciones de la guía, ya que el ultimo censo era de hace unos cuantos años y daba que vivían 15 millones de personas sin contar con los ilegales.
En cuanto recogimos las maletas una chica morena tenía un cartel con el nombre de la empresa mayorista con la que íbamos. Cinco personas fuimos con ella y nos llevaron al hotel en una furgoneta. Bueno, los carnes ahí los vendes en el bingo, frenazos, acelerones bruscos, izquierda, derecha, ahora me voy 3 carriles a la izquierda, es como en una persecución pero en la que siempre ponen los intermitentes. Por fin llegamos al hotel y en cuanto entramos a la derecha se encontraba un guarda de seguridad de los cuales luego veríamos por todos los sitios y sobre todo en las tiendas. Había también un arco detector de metales por el que pasamos, aunque no nos dijeron nada cuando pito alguna vez. En el centro de Hall se asombra uno al ver un reloj de madera alto que cuando llega el cambio de hora salen unos muñecos que dan vueltas y se escucha una música muy pegadiza. A los lados del reloj hay sillones y luego un pasillo central rodeando todo. En los extremos bares en los que los cafés son prohibitivos. Los ascensores están enfrente del reloj a la izquierda de la entrada al hotel, en el lugar que deberían ocupar ocupar los sillones y la recepción se encuentra justo a la izquierda donde debería haber un restaurante que falta. Enfrente de los ascensores y mirando al reloj q se encuentra en el centro del Hall hay un pasillo que nos conduce a las tiendas y supermercados, la piscina estilo acuapark y a un patio interior con bancos y jardín. En el primer piso hay habitaciones pero también hay restaurantes y una sala con Internet. En cuanto te dan la habitación con la tarjeta debes de llevarla siempre encima ya que sin ella no puedes ni tan siquiera bajar en ascensor.
Ese mismo día tuvimos libre ya que había gente que llegaba de noche o incluso a la mañana siguiente con lo que la guía no tenia tiempo para todos hasta que no estuviéramos todos juntos. Nos dio unos mapas y nos dijo la parada del metro más cercana. Salimos a la aventura y fuimos andando hasta la Plaza Roja. Estuvimos viendo la parte de fuera con las fuentes y luego volvimos al hotel. Tardamos más de 3 horas entre la ida y la vuelta. Al día siguiente nos llevaron a ver el metro de Moscú. Una obra de arte y no exagero. Cada estación era completamente distinta. En una abundaban las estatuas, en otra los mosaicos y en otra las vidrieras con lámparas estilo arañas de palacio.
Por la tarde tuvimos libre y nos fuimos por el otro lado de la avenida que va del hotel a la Plaza Roja en la cual abundaban los casinos y en la que me hice amigo de un Lamborghini blanco. Las tiendas con móviles con diamantes incrustados o los concesionarios de la marca Roye- rose o como se diga tambien se que existen. (yo soy de los que pensaba que eso se compraba hablando directamente con el presidente y que no existían tiendas).
Para que no pensaramos que era todo lujo nos llevaron a ver un pueblo a 70 km de Moscú en la que la gente vivía sin tanto lujo. Eran todo iglesias Ortodoxas. Una especie de Vaticano pero en pequeño y en pobre.
Al día siguiente fuimos a ver el Kremlin. No vi al presidente. Pero vi como vivían por entonces los Zares y tal y bueno, que os voy a contar que no sepan ustedes. Pues como aquí en Europa. Más tarde en San Petersburgo me reafirme en mis pensamientos.
Como tenias excursiones opcionales yo cogí la del circo. Espectacular. Ahí en vez de ir al cine van al circo. Los asientos comodísimos. Adrenalina. Riesgo de caída al vacío. Que los leones no hacen ni caso. Que se resbala uno en la cuerda. Luces de láser. Caballos. Leones marinos. Una pista central intercambiable. Os lo recomiendo si vais.
El viaje a San Petersburgo lo realizamos en tren. Fuimos de noche y dormimos ahí. Los camarotes aunque eran de cuatro personas cogimos un billete más y así no se nos ponía ningún extraño. Continuare en unos días.

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