
El verano está llegando a su fin. Ya solo queda por ir un par de veces a la piscina, un par de fiestas de verano y en otro par de semanas llegará septiembre. Es como un lunes, sabes que tiene que llegar, que después del fin de semana tiene que llegar ese día, ese lunes, o ese mes después de unas vacaciones de verano. Septiembre. Fastidia porque parece que nunca quiere irse y llega antes de tiempo. Es más creo y con perdón que es un poco cabrón. Tiene solo 30 días y parece que tiene 40. Se hace eterno porque sabe que luego vienen las fiestas del Pilar y que ahí es otra semanita de fiesta. Vale, no es como el verano pero ni falta que hace. Los días se vuelven oscuros. Ya no anochece a las 9. El sol se derrumba sobre las 8. Los días de frio se van notando más y ya hay que empezar a cambiar el vestuario. El bañador al armario y la ropa de más abrigo más a mano. También es bien cierto que si fuera siempre verano estaríamos deseando descubrir el invierno. Pero vamos que a mi si durase la mitad de tiempo septiembre no me importaría, justo para las fiestas de Delicias y ya. Un saludo.

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